La revolución tecnológica ha traído muchos beneficios: el Internet de las cosas, la economía bajo demanda donde acceder es más importante que ser dueño, los autos sin conductor, la nube, la analítica de datos y los objetos interconectados para conocernos mejor y adelantarse a todas nuestras necesidades, pero tal vez uno de los avances más importantes es la oportunidad que tienen las empresas de crear un mercado laboral flexible.

En la era digital, el trabajo es algo que se hace y ya no un lugar a donde se va. La cuarta revolución industrial ha traído consigo una serie de herramientas que permiten trabajar a miles de kilómetros de distancia de la compañía que lo contrata con el mismo nivel de transparencia y confianza que implica compartir el mismo espacio físico.

Estas oportunidades que nos brinda la tecnología son particularmente beneficiosas para una parte de la fuerza laboral que sigue siendo subutilizada: las mujeres. Según un informe del Fondo Monetario Internacional, “casi la mitad del potencial productivo de las mujeres permanece sin explotar en comparación con una quinta parte para los hombres”.

¿Se han preguntado alguna vez por qué una fuerza masiva que representa a la mitad del universo, que logra el mayor nivel educativo incluyendo títulos universitarios, postgrados y doctorados y que cuando lideran empresas generan un retorno 28% superior abandona sus carreras y muchas veces sus sueños de desarrollo profesional y su capacidad de ser económicamente independiente cuando tienen familia? La pérdida de ese talento es para mi una de las grandes paradojas de nuestros tiempos.

Cada año, millones de mujeres altamente calificadas optan por no participar en el mercado de trabajo debido a entornos de trabajo inflexibles y obsoletos. Un sondeo realizado por Sylvia Ann Hewlett y Carolyn Buck Luce publicado en el Harvard Business Review encontró que 43% de las mujeres estadounidense que eran madres habían dejado en algún punto sus carreras para dedicarse a las familias.

Maricruz Tabía, quien lidera operaciones y captación de talento de SheWorks!, sabe exactamente a lo que me refiero. Licenciada en relaciones internacionales con una maestría en administración de empresas y una especialización de recursos humanos, encontró muchos obstáculos cuando decidió retomar su carrera luego de tener una bebé.

Debido a que su trabajo en organizaciones sin fines de lucro le exigía viajar mucho, y no le ofrecía ningún tipo de flexibilidad, decidió renunciar cuando quedó embarazada. Maricruz me cuenta que en su lugar de trabajo incluso vio colegas que tenían que amamantar casi clandestinamente a sus bebés durante las horas laborales. Definitivamente un entorno laboral no compatible con la maternidad.

Cuando decidió reincorporarse a la fuerza laboral, las entrevistas siempre terminaban con la pregunta de quién iba a cuidar de su hija o si faltaría a la oficina en el caso de que se enfermara. Esto es lo que algunos expertos llaman “la penalidad de la maternidad”.

Con la nube, los datos, la inteligencia artificial y un mundo interconectado, no hay excusa para perder talento como Maricruz. Hoy en día, desde su casa en Franck, una ciudad de 5,000 habitantes en la provincia argentina de Santa Fe, Maricruz presta apoyo en las operaciones de talento y reclutamiento de SheWorks!

En la era digital, la clave para la inclusión está en la tecnología y en la transparencia que la tecnología permite. Si hacemos el trabajo flexible, con bandas horarias, abriendo oportunidades basadas en proyectos, trabajos de tiempo parcial y bajo demanda y eliminamos las barreras geográficas que separan al talento de las oportunidades, podremos ofrecer talento de alta calidad al mercado y a mujeres alrededor del mundo un sinfín de oportunidades de contribuir a la economía, a la propia y a la de los países que representan. Es una forma simple y efectiva de exportar talento y habilidades sin la necesidad de que el capital humano cruce una frontera física. También es una herramienta poderosa para reducir la brecha del desempleo de género y local, así como para promover la independencia económica.

Según el Informe Global sobre Brecha de Género de 2014 https://es.weforum.org/agenda/2014/10/2095-el-ano-de-la-igualdad-de-genero-en-el-lugar-de-trabajo-quiza/, tomaría hasta 2095 alcanzar la paridad de género en el lugar de trabajo en todo el mundo. Pero la nueva economía nos ofrece la oportunidad de acelerar este proceso al transformar la visión del trabajo.

Gracias a la tecnología, las falencias asociadas al trabajo remoto han sido solucionadas. No solo que a través de la convergencia de machine learning y data science, los algoritmos de matchmaking permiten encontrar a la persona perfecta para cada trabajo sin importar a donde está sino que también, plataformas como TransparentBusiness.com permiten que con transparencia y a través del seguimiento online del proceso de trabajo, se logre monitorear el flujo del trabajo de cada persona en vez de su presencia fija en la oficina. Esta tecnología brinda las herramientas para verificar si un proyecto está progresando efectivamente y eliminan los tres problemas principales vinculados con el trabajo a distancia: La falta de confianza, ya se puede saber en tiempo real si una persona efectivamente está trabajando en un proyecto para el cual fue contratada a través de capturas de pantallas que muestran su progreso. Otro de los desafíos es el engagement: que se resuelve a través del chat de grupo, la integración de videoconferencia, herramientas para compartir archivos y trabajar de manejar cohesionada entre personas que están en distintos lugares. Y el tercero es el cumplimiento, en el sentido de que cada persona es responsable por su destino ya que su trabajo será evaluado a través de un sistema de rating y retroalimentación en conocimiento técnico, el nivel de puntualidad, cuán proactiva es, entre otras medidas.

En el marco de recursos humanos, las ventajas para las empresas han sido bien documentadas. El trabajo a distancia aumenta la productividad, eficiencia y moral de los trabajadores, mientras que reduce los costos administrativos y las tasas de rotación de personal para los empleadores.

Esa transformación está detrás de SheWorks!, nuestro mercado de talento femenino y de trabajo colaborativo y remoto basado en la tecnología de TransparentBusiness y que permite contratar y gestionar mujeres calificadas a distancia.

Junto con nuestro socio fundador, EY (Ernst & Young), nuestro objetivo es crear 100 mil oportunidades laborales, flexibles y basadas en Internet para el 2020. Para las empresas interesadas en sumar diversidad y talento, es un destino en la nube en el que pueden encontrar mujeres que han sido previamente certificadas para trabajar con modelos flexibles y digitales.

Hace 60 años, las mujeres no éramos parte del mercado laboral y las reglas del mundo del trabajo las hicieron los hombres para hombres sin pensar en la realidad de las mujeres. La tecnología ha sido un punto de inflexión con un potencial que aún hoy es difícil de calcular, pero con la clara oportunidad de cambiar la narrativa y nuestra realidad laboral y la de millones de mujeres alrededor del mundo.

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